Copy
Kabalat Shabat 19:30 -- hrs - Vaishlaj

Este Shabat leemos la Parashá Vaishlaj, la octava parashá del primer libro de la Torá. En ésta, Iaacob está a punto de encontrarse con su hermano Esav, luego de veinte años de vivir en Jaran. Iaacob envía mensajeros a Esav, quienes al volver le indican que su hermano viene a su encuentro con 400 hombres. Esa noche, Iaacob separó al campamento en dos, rezó a D’s, preparó regalos para Esav y atravesó a su familia al otro lado de río Iabok. Iaacob quedó solo del otro lado y lucha con un hombre hasta el amanecer. Al final de la pelea, Iaacob lo toma y le pide que le dé una bendición antes de partir. Éste la cambia el nombre a Israel.

Esav pasó por los regalos que había enviado Iaacob y llegó a su encuentro. Esav corrió hacia su hermano, lo abrazó, besó, y ambos lloraron. Luego, cada uno siguió su camino.

Iaacob compró un terreno cerca de Shjem. Dina, su hija, salió a conocer el lugar y el príncipe de Shjem la violó. Los hermanos de Dina, Shimón y Levi, vengan su desgracia matando a todos los hombres de la ciudad.

Iaacob continúa su camino y Rajel muere mientras daba a luz a su segundo hijo, Biniamín. Ella es enterrada al lado del camino cerca de Betlejem. Iaacob llega a Jevrón, donde su padre, Itzjak, quien más tarde muere a los 180 años. Esav y Iaacob lo enterraron.

En esta Parashá, uno de los eventos principales es el reencuentro entre Iaacob y Esav. Si bien es el encuentro de dos hermanos, es el encuentro de dos mundos. Mundos que estaban reñidos y que además tenían estilos muy diferentes, y que luego de 20 años vuelven a encontrarse. En primera instancia vemos que hay una genuina reconciliación entre ambos hermanos. De manera muy emotiva se encuentran, abrazan y lloran. Sin embargo, cada uno sigue su camino y entre ambos no se genera realmente una relación.

La reconciliación, puede comenzar con un emotivo encuentro, sin embargo, para que las heridas y malentendidos vayan sanando, es necesario mucho más que una emotiva instancia. Se requiere establecer una relación, que implique un encuentro continuo, una convivencia que invite a interactuar y a conversar los temas difíciles, de manera constante. La reconciliación no es un evento, sino un proceso, que requiere generosidad, apertura y honestidad.

La reconciliación de los hermanos ocurre con un gran abrazo, lo que sirvió y alcanzó para que ambos luego se junten y entierren a su padre, sin embargo, esta reconciliación no se logra traspasar a las generaciones siguientes. De esta manera, Roma, que proviene justamente de Esav, es uno de los más terribles verdugos del pueblo de Israel.

Los invito a que este Shabat reflexionemos que, si queremos sanar heridas y reparar relaciones, y si queremos formar una familia, una comunidad y una sociedad unida, necesitamos estar juntos y en permanente relación. No basta con un apretón de manos o un abrazo para que una relación que puede estar dañada se recomponga. Necesitamos ir más allá de los discursos, debemos trabajar nuestras relaciones para forjarlas y construirlas de manera sólida, para que traspasen a nuevas generaciones, más sanas y unidas.

 

Shabat Shalom


Bruno

Eva Marie Rosenbaum de Rosenblatt Z.L.
Renate Goetz Z.L.
Marta Ratinoff Z.L.


Envíanos los nombres tus seres queridos a contacto@ruajami.cl para que los recordemos juntos


 
RUAJ AMI
WEB
RUAJ KIDS
+562 893-9884   contacto@ruajami.cl






This email was sent to <<Email>>
why did I get this?    unsubscribe from this list    update subscription preferences
Ruaj Ami · Av. Las Condes 8361 · Santiago 7560171 · Chile

Email Marketing Powered by Mailchimp